25/12/2012
Puma y Nikki son compañeras de curro en el típico bar de birreteo de la ciudad. En el transcurso de la noche se encuentran con un cliente del cual había corrido el rumor de que tenía un miembro realmente envidiable, por lo que no podían dejar pasar la oportunidad: eran dos putitas cansadas de pasarse la noche trabajando y harían lo que hiciese falta para disfrutar por lo menos de un buen rato, así que hicieron esperar al chico en la salita hasta echar el cerrojo del local y poderse encontrar a solas con él. Fueron directas a lo que querían, le bajaron la bragueta y comprobaron si lo que decían era cierto. Y debía serlo, al menos por el trío que se montaron y las caritas de guarronas satisfechas que pusieron al final.